El motor de captura de TikRadar corre en nuestros servidores, no en tu navegador. Por cada creador rastreado, el sistema vigila su próximo LIVE y se conecta apenas arranca — no necesitas estar despierto, conectado ni cerca de una computadora. Las sesiones se capturan mire alguien la consola o no.
Ya conectado, el motor graba el flujo público de eventos de la transmisión: cada regalo (con su valor en diamantes y su conteo de combo), cada comentario, like, entrada, follow y compartido, más el estado de las batallas PK y la identidad que la transmisión expone — nombres, avatares, niveles de donador, niveles de fan club, marcas de moderador y suscriptor.
Los eventos se persisten en la base de datos al instante en que llegan, y luego se reparten en vivo a cada consola abierta por WebSocket. Por eso el feed se mueve en segundos — y por eso el historial sobrevive: el calendario, las estadísticas por sesión, los rankings y las exportaciones leen del mismo registro capturado, no de un caché que expira.
El motor está hecho para la realidad desordenada del streaming en vivo — creadores que se caen y reconectan, batallas que se reinician, salas que terminan a mitad de un regalo. Las reconexiones son automáticas, las sesiones se cosen en un historial coherente y los números de una transmisión siguen sumando a través de las interrupciones. Leemos solo la transmisión pública: la misma data que ve cualquier viewer en la sala, capturada como corresponde.